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La salud mental de los jóvenes y la pandemia de la COVID-19

A pesar de las dudas y desconocimientos iniciales, parece que la COVID-19 afecta también a los jóvenes, aunque con una letalidad menor (pero no inexistente123). Lo que no se esperaba eran las repercusiones epidemiológicas particulares que se han hecho patentes con el desarrollo de las diversas olas de la pandemia: la transmisión entre los jóvenes y por parte de los jóvenes es mucho mayor de la esperada, mayor que en la población general y mucho más con las variantes del coronavirus-19 mutadas a posteriori, tales como la variante delta1234.

Vaya por delante el reconocimiento de la gran dificultad para conseguir análisis mínimamente objetivos y generalizables de la población de jóvenes, y el error que supondría pretender homogeneizar sus anhelos y necesidades. Más allá de compartir un grupo de edad, es una población que presenta una enorme variabilidad interindividual, condicionada por potentes elementos de índole social y cultural. Esa variabilidad conlleva desigualdades y muy diferentes oportunidades ante la vida y la salud en una sociedad aún muy competitiva y discriminatoria4567. Por eso no es fácil acercarse y generalizar los fenómenos psicológicos de este grupo etario.

En cuanto a la morbilidad específica en salud mental durante la pandemia, parece que solo ahora estamos comenzando a vislumbrar las consecuencias de los desconocimientos y sesgos iniciales en este ámbito: parece ya evidente que la afectación de la salud mental de los jóvenes y, en particular, de su salud emocional ha sido mucho mayor de la esperada (tabla 1 ): no solo por el aumento de cuadros de ansiedad, depresión, trastorno por estrés postraumático, autolesiones, etc., según la nosología médico-psiquiátrica habitual15, sino por al menos dos fenómenos emergentes e impactantes:

  • 1)Una especie de “descompensación emocional generalizada” de numerosos jóvenes (y no tan jóvenes)123456 según ha ido prolongándose la pandemia y las medidas epidemiológicas correctoras, todas ellas coincidentes en la disminución de los contactos relacionales.
  • 2)Una descompensación progresiva de los jóvenes vulnerables, con aumento de los cuadros individuales de inestabilidad emocional, fenómenos emocionales de masas, intentos de suicidio, autoagresiones67, violencia..